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Las Palmas a 19 de abril de 2017
Por Manuel Rodríguez Hernández (PCE)

El 5/11/1920 nace en Tinoca, Domingo, el 2º de los 4 hijos del matrimonio compuesto por Alfredo Santana y Encarnación Armas (familia humilde, albañil y trabajadora agrícola). La muerte temprana de su madre por tuberculosis, llevó a Domingo con 7 años a casa de su abuela paterna, Lolita, en La Isleta: esa época la recuerda Domingo como de mucha necesidad, como época de miserias.

Con 14 años abandona la Isleta para volver a Tinoca, a trabajar. Muy pronto adquiere conciencia obrera e ingresa en las juventudes comunistas en 1934. Conoció a Eduardo Suárez, el primer diputado comunista de Canarias; los discursos de Eduardo Suárez producen admiración en Domingo, quien elogia las extraordinarias cualidades humanas y políticas del diputado comunista, así como su excelente oratoria, diciendo de esta que, “cuando hablaba hasta las piedras corrían detrás de él”.

El auge del Frente Popular y las duras condiciones económicas y sociales, en que el caciquismo de la época tenía a la clase obrera, facilitó que el joven Domingo Valencia, adquiriera conciencia obrera y compromiso de clase. Conciencia y compromiso que nunca le faltó, al camarada Domingo Valencia, a lo largo de sus 96 años de vida.

Ha actuado siempre, como lo que fue y es, un miembro de la clase obrera, un comunista.

Nunca se resignó ante las injusticias, la opresión y la miseria. Su actitud ante la infamia y los fascistas le llevaron a tomar partido por la dignidad humana y con ello puso en riesgo su vida y su libertad en diversas ocasiones. Su estimable ejemplo, de resistencia y lucha contra el fascismo y contra las injusticias han dignificado su vida y la causa comunista.

Su talante y compromiso le llevó a ignorar los bandos fascistas emitidos el 18 de julio de 1936, al participar junto a otros comunistas y republicanos, en una concentración a las puertas del ayuntamiento de San Lorenzo, como repudio a la rebelión fascista. Su actitud en defensa de la legalidad republicana le supuso la detención en los cuartelillos de Tamaraceite, para luego pasar por diversos cuartelillos, por la prisión de Barranco Seco, el Campo de Concentración de La Isleta y el Lazareto de Gando (donde habían más de mil prisioneros).  En el preregrinar por los centros de detención pasó un calvario de torturas, humillaciones, trabajos forzados, miserias (chinches, piojos, desnutrición, enfermedades, etc).

Un consejo de guerra lo había condenado a 16 años y un día de prisión mayor, por rebelión militar. Gracias a la presión de sus familiares, la condena se quedó en seis años.

Durante su presidio conoció a muchos dirigentes republicanos como, a Luis Fajardo (último alcalde republicano de Las Palmas),  a Boix Roig (Gobernador Civil), a Pancho García (Pdte. del Cabildo), a Felo Monzón, a Juan Rodríguez Doreste, del que dice “era un carca recalcitrante” y que se arrimó a los golpistas).

El presidio también le llevó a tomar conciencia de la inhumanidad del fascismo, de sus brutalidades, los asesinatos, los fusilamientos, las arbitrariedades y monstruosidades de las que fue testigo directo y que él no puede olvidar y por ello se encarga de recordarlo a cada ocasión propuesta o que surja.

El 19 de julio de 1939 fue amnistiado. Tres días después le reclutan para ingresar en el ejército donde le tuvieron cinco años más.

El 30 de febrero de 1944 se casa con Encarnación Montesdeoca Miranda de donde surgirán 4 hijos: Alfredo, Domingo, Encarnación y Juan José.


MILITANTE COMUNISTA.-  Como dije antes, ingresó en las Juventudes Comunistas con 14 años. Los principios comunistas los asume Domingo Valencia y los defiende de forma inquebrantable, poniendo en riesgo su libertad y su vida por esos principios. Estando en presidio ingresa y se organiza en el PCE. Sus camaradas le enseñan a leer y escribir en prisión. Fue su camarada Juan Santana Hernández, estando en prisión, quien le da la primera afeitada y le deja el bigote “con cuatro pelos” y en memoria de él, que fue fusilado pocos meses después, ha llevado siempre el bigote característico que nunca se ha afeitado. Este bigote simboliza no solo la memoria, sino el compromiso inquebrantable de Domingo Valencia con la causa obrera y con la República.

Tras el cautiverio, cuando ingresa en el ejército, lleva consigo los contactos para organizarse con los comunistas que hacen la milicia.

Una vez ha salido del ejército vuelve a ponerse al servicio del PCE y entre muchos de los servicios prestados al PCE, da cobijo al Juan García “El Corredera”.  A finales de la década de los 50 acoge durante más de dos años a Germán Pírez (secretario General del PCE en Canarias). Recibe, guarda y distribuye propaganda del PCE. Participa en frecuentes recogidas solidarias de dinero, para afrontar necesidades de los compañeros. A todo esto, hay que decir que, Domingo Valencia además ha sido un camarada fiel al PCE y disciplinado, llevando con acierto todas las encomiendas del Partido Comunista.  

En la transición y periodo democrático participa en las principales luchas obreras, apoyando al movimiento de parados, la Coordinadora Popular por la vivienda pública, las primeras huelgas generales en contra de las sucesivas reformas laborales, etc. etc.

Domingo da charlas en la Universidad y en distintos lugares como testimonio vivo de lo que fue el golpe militar, las bestialidades y crímenes fascistas, la represión franquista y de cómo se organizaba la resistencia de los comunistas.  El suele decir “NO SOY UN INTELECTUAL, SOY UN SIMPLE TRABAJADOR”, pero la frescura de su intelecto es notoria y es memoria viva e incuestionable, porque lleva las cicatrices marcadas en la piel y en su conciencia.

Ha estado presente en múltiples ocasiones en los homenajes por la Memoria Histórica en reconocimiento a los republicanos desaparecidos que dieron su vida por la República, siendo testimonio vivo del sufrimiento infligido por los fascistas y combatiendo el olvido y la negación de los crímenes del régimen dictatorial.

Como él mismo ha dicho y ha quedado escrito, “nunca dejé de ser un comunista, no he sido un hombre muy inteligente, pero sí un luchador firme, nunca he dejado de luchar por nuestra causa…”. En relación con la primera parte de su afirmación quizá quería decir que no es ilustrado, pero quien bien le conoce afirma que, inteligente, consciente y consecuente lo es y mucho. Respecto de su ejemplo combativo, es incuestionable.

El calvario del presidio, torturas, humillaciones, etc. etc. le sirvió a Domingo como experiencia vital que le marcó su carácter, impregnó su ideología y le hizo descubrir la flaqueza de algunos dirigentes que ante la adversidad fueron timoratos y hasta traidores de la causa republicana. Y Domingo no dudó en señalarlos y tildarlos de lo que fueron.

Gracias camarada Domingo por tu ejemplo de lucha incesante por los derechos de los trabajadores, por tu defensa de la dignidad humana y de la causa comunista.

Gracias camarada, gracias amigo, gracias compañero por tu resistencia, por tu compromiso inquebrantable, por tu honestidad, por tu humildad y por tu ejemplo.



¡GRACIAS!  DOMINGO SANTANA ARMAS.

¡GRACIAS! DOMINGO VALENCIA.

¡MUCHAS GRACIAS!

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