PUEBLOS

CASA DE LOS PUEBLOS. Amistad - Cooperación - Solidaridad - Paz

EL TRATADO DE PROHIBICIÓN DE LAS ARMAS NUCLEARES ES TAMBIÉN UN TRIUNFO DE LOLITA LEBRÓN

Por: Rosa Meneses Albizu-Campos
TERRITORIAL CUBA-PUERTO RICO
SECCIÓN DE UN PÁJARO LAS DOS ALAS

¡Oh Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman con algo más que con palabras,
de los que entregan su vida de verdad y hasta el fin.

Louis Joseph Lebret


El pasado 7 de julio de 2017, se aprobó el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, también conocido como Tratado de Prohibición de Armas Nucleares. Es un acuerdo internacional jurídicamente vinculante para prohibir las armas nucleares, con miras a su eliminación total.  Como expresara Claudia Pérez Álvarez, Consejera de la Misión Permanente de Cuba en Ginebra, la aprobación de este instrumento representa un hito histórico de las Naciones Unidas. Es, añadió la funcionaria cubana, el fruto de un proceso de discusiones multilaterales de más de 70 años, iniciado con la adopción por la Asamblea General de la ONU de su primera resolución, el 24 de enero de 1946, en la que  se pidió la eliminación de las armas nucleares. Constituye un tributo a las víctimas del uso o ensayo de las armas nucleares y un paso de avance en el camino hacia el desarme nuclear.
El 1 de marzo de 1954,cuando Estados Unidos detonó en Bikini una bomba mil veces superior a la de Hiroshima, una puertorriqueña, Lolita Lebrón (Dolores Lebrón Soto) dirigió un comando del Partido Nacionalista de Puerto Rico que atacó la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica. La fecha de este atentado coincidió además con la apertura de la Conferencia Interamericana en Caracas y su objetivo era llamar la atención sobre la condición colonial de Puerto Rico. Lolita, entonces una mujer joven y bella, de altos valores éticos y morales, estaba alarmada por  el enorme poder destructivo de las armas nucleares. Se preguntó, ¿Qué clase de libertad disfruta Estados Unidos cuando puede ser destruido por sus propias armas atómicas y cuando con éstas puede destruir la humanidad entera? ¿Qué es Inglaterra hoy? ¿Qué clase de libertad disfrutan los grandes poderes cuando pueden ser borrados de la faz de la tierra en cualquier momento? No hay libertad ni seguridad. Éstas se alcanzarán con la abolición total de las armas nucleares, afirmó. Se encontraba entonces cumpliendo cadena perpetua en la Prisión Federal Camp Alderson. Es aquí donde trazó un plan de acción y organizó alrededor de él a las confinadas de quienes tuvo gran apoyo. Ese plan de acción contempló un programa educativo mediante  hojas sueltas que repartieron entre la población penal y una campaña de denuncia mediante cartas a presidentes de las potencias mundiales, incluyendo Estados Unidos, los miembros de las Naciones Unidas y el Vaticano. Lolita era una mujer de profundas convicciones religiosas. Como le expresara en una carta a su abogado y amigo, Conrad J. Lynn, ésa era la misión que le tocaba emprender en esta etapa de su vida. Un buen día, le avisaron a Lolita que tenía una visita. Entonces, se dirigió al área de visitas de la prisión. Allí se encontró con un hombre de cierta estatura, más bien alto, delgado, de piel aceitunada, ojos de mirada profunda y maneras refinadas, ricamente vestido con unas telas bordadas en hilos dorados que llegaban al piso, quien en perfecto inglés se presentó y conversó con ella expresándole su admiración y agradecimiento por la lucha emprendida por ella desde su confinamiento en favor de la preservación de la humanidad. Era Haile Selassie (Tafari Makonnen), Emperador de Etiopía.
Sin aviso previo a ella, ni su familia y menos a su abogado, en un intento por acallarla, el imperio desarrolló una campaña dirigida a desprestigiarla presentándola como una fanática religiosa y por último como loca. Es así que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica la trasladó, poco después, al Hospital St. Elizabeth en Washington D.C.  Se trató de un hospital para enfermas mentales. Escondieron de ella la naturaleza del hospital hasta el último momento. Ese traslado abrupto ella lo encaró con toda la entereza de la cual hizo acopio tragándose el dolor y las lágrimas. De otra forma, como le dice a su abogado, hubiera dado la excusa perfecta al  gobierno estadounidense para atarla, amordazarla y llevarla por la fuerza. Dijeron que Lolita necesitaba una evaluación siquiátrica por su marcada religiosidad.  Lo que buscaba el imperio era quebrantar su espíritu, su fortaleza. Ni las torturas ni los electroshoks a los que la sometieron en el manicomio, lograron minar su espíritu. Ella estaba segura de su misión y, como le expresara a su abogado, nada ni nadie iba a impedir que la llevara adelante. Lolita permaneció más de 25 años en prisión. La solidaridad de su pueblo y la presión internacional, muy expresamente la del gobierno y pueblos cubanos, lograron su excarcelación y la de sus compañeros. Se mantuvo políticamente activa denunciando la ocupación militar y el colonialismo del imperio estadounidense en su Patria, Puerto Rico. Con más de ochenta años de edad fue nuevamente presa cuando fue arrestada haciendo desobediencia civil en Vieques durante la lucha por sacar a la marina yanqui de la Isla Nena. El desarme nuclear y la paz mundial fueron siempre parte de su accionar político. Falleció el 1 de agosto de 2010. Hoy Lolita, junto a todos que como ella lucharon por el desarme nuclear, se regocijaría enormemente con la firma de este tratado. Es, en definitiva, un triunfo de todos ellos.

Visitas: 36

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de PUEBLOS para añadir comentarios!

Participar en PUEBLOS

Sobre

© 2017   Creado por Roberto Domínguez.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio