PUEBLOS

CASA DE LOS PUEBLOS. Amistad - Cooperación - Solidaridad - Paz

Por Eva L. Ayala Reyes (Presidenta de EDUCAMOS)

Hasta hace varios meses era ilegal que te robaran $200, $500, $800, mil dólares o la cantidad que fuera. Es más, si alguien te robaba eso, podías acudir a la policía o al tribunal y el pillo iba preso. Ahora, bajo los designios de la Junta Fiscal y de la administración gubernamental, eso es perfectamente legal. Le van a sacar del bolsillo a cada retirado y retirada hasta un 25% de su ingreso mensual. Como lo ordena la Junta de Control Fiscal amparada en su ley, lo van a hacer. En el caso de un matrimonio donde ambos sean maestros, puede implicar hasta mil dólares menos en su ingreso, es decir, le despojarán de hasta $12,000.00 al año. Y no puedes acudir a la policía ni al tribunal, porque esas estructuras de poder están de parte de los ladrones. Así de brutal e insólito es. Es como la leyenda de Robin Hood, pero al revés: robarle a los pobres para darle a los ricos. Eso ocurre cuando el sistema económico y político se fundamenta en la injusticia y se utilizan todos los mecanismos de poder para perpetuar esa relación claramente injusta.

La cosa no para ahí. Hasta hace poco, tenías derecho a protestar frente a los edificios públicos, a hacer desobediencia en diversas instancias, a pasquinar. Ahora esos derechos han quedado altamente trastocados porque el gobierno, ambas administraciones, han ido convirtiendo en delito los medios que teníamos los pobres para reclamar justicia. Es decir: la Junta en unión al gobierno han legalizado el crimen e ilegalizado nuestros derechos. Además de una redistribución de la riqueza, imponen una redistribución de los derechos, de lo que legalmente se supone podamos hacer para reclamarle al gobierno.

Nuestro menguado ingreso apenas nos daba para subsistir. Ya habíamos estirado tanto nuestro bolsillo que a veces teníamos que decidir entre pagar la luz, el agua, el carro, la casa o las medicinas. Ahora será peor. Recortarán la educación, salud, vivienda, alimentación, energía, recreación y en todas nuestras necesidades básicas. A su vez han ido aumentando otras formas de quitarle dinero al pueblo: multas, peajes, costo de servicios como luz, agua y otros. Por eso la administración pasada cerró 174 escuelas, la actual ya ha cerrado 167 y la Secretaria de Educación dijo que va a seguir cerrando escuelas públicas. Pero hay otro efecto grave en la educación: ordenaron duplicar el costo de la matrícula en la Universidad de Puerto Rico. El recorte de dinero a la UPR puede implicar también el cierre de recintos o hasta de toda la universidad.

Aparte de eso, la Junta mandó a reducir el sueldo a los empleados/as públicos/as por medio de la reducción en la jornada laboral. En el caso del magisterio la reducción es de 10%. Eso quiere decir que en vez de 10 meses de clases, habrá solo 9 meses de clases. Es decir, los hijos e hijas de la clase trabajadora, del pueblo, tendrán menos clases. Y tendrán también un 10% menos de los servicios relacionados con esas clases como es el amuerzo y desayuno escolar, transportación, servicios a estudiantes con diversidad funcional y otras. Eso también implica que la familia tendrá que buscar quien se haga cargo de esos hijos e hijas durante un mes adicional, lo que significa otro gasto.
En el caso del magisterio, la pérdida es mayor aun. A las maestras/os activas/os le quitaron el retiro pues solo reciben lo que acumularon mientras trabajaban. Les quitan las pensiones vitalicias dejándolos en el total desamparo en el momento que más necesitan. También les quitaron la liquidación de los días acumulados al momento de retirarse. Eso quiere decir que no tan solo se pierde el retiro, sino la liquidación de días acumulados. La pérdida puede ser de hasta $15 mil dólares adicionales al momento de retirarse.

En otras palabras, el efecto de los recortes ordenados por la Junta se multiplica, crece. Eso tiene un efecto devastador en la economía. Si ahora cerca de un 80% de nuestra niñez vivía en comunidades bajo el nivel de pobreza, ese nivel de pobreza será mucho peor. Menos clases, menos ingresos, menos salud, menos vivienda, menos alimentos, menos recursos para satisfacer nuestras necesidades como seres humanos. En otras palabras, cuando un hijo o hija se nos enferme y no tengamos dinero para pagar unos buenos servicios de salud, la enfermedad será larga y dolorosa, se nos puede morir en las manos. ¿Qué haremos entonces?

¿Te has preguntado a donde va todo ese dinero que nos quitan? ¿Lo queman? ¿Lo echan al zafacón? ¿Lo envían a un planeta lejano y desconocido? No. Eso va a los bolsillos de los que ya tienen riqueza de sobra. Va a engordar las arcas de los más ricos. Es decir: mientras la mayoría de la gente sufre, llora y padece necesidades, unos pocos están gozando ante nuestro dolor.

Es un hecho que los administradores del país hicieron leyes que tienen el efecto de atraer a los multimillonarios a Puerto Rico mientras obligan a cientos de miles a irse del país. Las leyes 20 y 22, así como la ley 7, la 66, la ley 3, la ley PROMESA y otras son parte de eso. Quieren convertir a Puerto Rico en un paraíso para los más ricos y en un infierno para los pobres. La Junta, el gobierno de los EU y sus ayudantes locales han dicho claramente que ellos pueden hacernos todo eso y decidir sobre nosotros porque somos una colonia de los Estados Unidos.

Los ricos son insaciables: mientras más tienen, más quieren. Están eliminando protecciones ambientales. Podrán utilizar mal nuestros recursos naturales y dañarlos cada vez más. Por eso la pasada administración cambió la ley que impedía el depósito de cenizas venenosas en Puerto Rico. Mientras en República Dominicana las prohibieron, en Puerto Rico las legalizaron. Ahora las echan en Peñuelas, Humacao, Guayama y en el sitio que a ellos les dé la gana. Nos están envenenando el agua, la tierra, el aire. Nos quieren hacer creer que las cenizas envenenan si están secas, pero mojadas no. La mayor parte de la gente se opone al depósito de cenizas, pero el gobierno utiliza a la policía, las leyes y tribunales para que nos sigan envenenando a nosotros y a las generaciones futuras. NOS QUIEREN MATAR. A cambio de eso, la AES, que es la que produce las cenizas, se lleva un millón de dólares diarios.

Lo que nos está pasando queda claro. Tendremos menos y sufriremos más. Los ricos disfrutan con nuestro dolor y necesidades. La pregunta es si nos vamos a quedar cruzados de brazos. ¿Vamos a dejar que nos sometan al dolor y sufrimiento, a una vida indigna y hasta a la muerte sin hacer nada por evitarlo? Como pueblo, podemos retar esos designios del mal personificados en la Junta y el gobierno. Es necesario movilizarse, organizar grupos, participar de las luchas de todos los sectores: ambientales, sindicales, políticos, educativos, culturales, por la salud y la vivienda, por el derecho a una buena alimentación y tantos otros. Si nos movilizamos en actividades que vayan desde la protesta sencilla hasta la desobediencia civil, podremos detenerlos y levantarnos como pueblo. Ese es el reto. El modelo económico y político que nos impusieron es parte del problema. Nos toca a todos, a todas, romper con esa realidad y cambiarla por otra. Como pueblo tenemos derecho a una vida digna con plena garantía de nuestros derechos. Hay mucho que nos queda por hacer. Es momento de empezar ese camino.

Visitas: 341

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de PUEBLOS para añadir comentarios!

Participar en PUEBLOS

Sobre

© 2017   Creado por Roberto Domínguez.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio